Ella quería un esmalte rojo para las uñas del pie.
Lo pensó mucho mientras aguardó la llegada de diciembre entre meriendas y lluvias torrenciales.
Finalmente se decidió: escribió la cartita a Papa noel.
Pero éste no hizo caso y le trajo una correa para sacar a pasear al cachorro.
La belleza y las apariencias era lo de menos en aquel lugar ombligo del mundo.

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