Haz de mi cuerpo una casa alada, que tenga chile y vaivén.
Sube conmigo a la mejor parte, tengo la música lista, el coñac sobre el entrepiso, la ropa en el tendal.
Me pasé la tarde dibujando en acuarela un boceto con espacio para los dos,
si es que al final de cuentas México me volvió romántica
y a nosotros
nos apetece ser uno en libertad.