30.6.12


La casa me envuelve en su aroma desde que ingreso por la puerta principal, que a juzgar por su aspecto de abandono, de principal le queda muy poco. Para llegar con rapidez al sitio donde nos comunicamos  atravieso un pasillo de medianeras bajas y verdes descascaradas, subo una escalera a la que le faltan trece escalones (yo no soy supersticiosa), agacho la cabeza sobre el tendedero de ropa que estando de pie me toca las costillas y con los ojos cerrados consigo entrar en el espacio que busco. Hay otra manera de llegar al refugio sagrado santo secreto pero así es la que yo elegí. Todo está quemando alrededor y la pileta en la esquina de allá se inunda otra vez estando vacía. El calor sale del piso y me está adormeciendo primero un brazo, luego el otro. Una marea de hipnotismo baja desde mi sien deteniéndose en mi cuello hasta golpear por completo mis extremidades. Conozco lo que vendrá. El cosquilleo previo a la iniciación, el sudor, la cabeza que se abre en todas partes. Fragmentos, recortes y direcciones son los tres puntos de interés. Mi cuerpo abandona su resistencia natural, su condición racional y el pequeño hueco de gravedad que me queda. La cabeza cae hacia el pecho y pesa: es necesario que también me conecte con el corazón, de otra manera no voy a poder hacerlo.
Su teléfono se encuentra habilitado únicamente para llamadas de emergencias. Dice la pantalla.
Intento de nuevo y marco el número, pero yo se muy bien que insistir no es parte del acuerdo. Estoy rompiendo las reglas. Llamada de emergencia. Putas comunicaciones. ÉL no atiende y tengo que apurarme (me queda 1 minuto 35 segundos). Relajo la parte posterior de mis lumbares, trago la saliva espesa que tengo acumulada abajo de la lengua, llevo las manos al centro de mi cuerpo soltando el teléfono y así logro ingresar, para verlo a Diego sonreír desde lejos, sereno y fugaz, como sonríe únicamente cuando sabe que tengo algo noble para entregarle
 en completo silencio y amor. 

29.6.12

Johann Heinrich Lambert que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, se haga tu luz en la tierra como en el cielo, líbranos de la oscuridad, de la fórmula del cuadrado de la distancia, de la compensación, del filtro 80, de las 125 ASAS, de la zona 5 2/3, danos el resultado del diafragma, una amistad con Daniel Portela, la paz, el número de la suerte para terminar el año, la compensación de los frames por segundo y un muelle hacia la tranquilidad de las mañanas tiernas los jueves de nueve a once.


Amén.

25.6.12

El sol traspasó la cuarta persiana y decidimos partir hacia el edén donde (tú) haces todo posible: dibujas a los sueños sobre un trozo de tierra dentro del océano o en la cima de un limonero donde me cantas deseos y sonrisas que hablan de los dos cuando, desnudos de alma, jugamos a la cama.  
Reitero mis movimientos como figuritas repetidas quemándome todos los sentidos y obligándome a gritar: ¡me estás volviendo invisible! donde todo significa HOY (1)



(1)  puede ser también dignifica, simplifica, gratifica, amplifica y ejemplifica a justamente eso, el significado.

10.6.12

Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,

como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,


todo eso que es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí,
que me ames con
violenta
prescindencia del mañana,
que el grito de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

de Julio Cortázar.

9.6.12


no creas todo lo que dicen mis fotografías:
la verdadera revolución es el HOY.

7.6.12


Todo,
07
Julieta.


"Consíganse una vida. Entren a una biblioteca de verdad, naden en el acuario del tiempo, toquen los libros, abran los libros, huelan los libros. Llamen a su gato para ayudarlos a matar el mousse de su notebook. Apaguen todo."


Ray Marciano Bradbury (1920-2012)

5.6.12

.
Cuando ella era chiquita
era un ovejero 
que metía arañas en el congelador de la cocina
que se quedaba dormida en las clases de música
que peinaba sus cejas hacia arriba
que le gustaba combinar la ropa con las flores del jardín.

Cuando ella era chiquita era un refrescante radiante y hermoso rocío,
casi un susurro,
después fue mariposa.
.


4.6.12

Diana la vio llegar descansada pacífica salvajemente ruborizada a través de la puerta principal. 
La desnudó espiando en su color cristal, esperó junto al primer escalón de la terraza y se lo dijo:
-estás linda.
Eran irresistiblemente madre e hija.