28.5.13



Cuando inauguren mi muerte
no llores mi noche negra,
sembrame en mi pago luego,
tapame con chacareras,
para que mi alma se lleve
el corazón de mi tierra.

15.5.13





tus 
ojos 









Me aburría esperando el sonido del teléfono que por fin llegó. Habitación 505. Ya estamos con trabajo de parto. Guardé algunas cosas en la cartera, saludé a todos y saqué la tarjeta del subte válida por un viaje. Corrí la última cuadra por la calle Gascón llegando al sanatorio. Te tomé en mis brazos y pasamos toda la tarde así. Cuando te miré a los ojos esa primera vez supe que ahi estabas. Cuando me ví en tus ojos, tan cerquita, me hablaste en colores alucinantes. Todos dormían y yo te canté la canción que más te gustaba, y después otra y otra más y otra más, no dejé de cantarte, muchas veces inventando las rimas. Nos reímos amándonos, unidos a través de los ojos en una línea azul e inseparable expresa al corazón.



9.5.13



La oscurecí, la rayé, quise evitarla, me metí dentro suyo y alteré sus perspectivas, borré el punto de fuga sobre la izquierda, inmiscuí mis dedos en todas partes, intenté gustarle, dejé mis huellas sobre el cielo y la herí tan profundo al rechazarla numerosas veces que juró olvidarme y me dejó sola sobre sus calles tan destruídas, tan luminosas, tan buenos aires.




6.5.13



Sin moverse miró cuarenta segundos al sur siguiendo mis indicaciones.
Los pies descalzos le quemaban entre el sol.
Desde el techo más alto de la casa veíamos el camino hacia la fábrica abandonada. La ciudad lucía, a través del silencio, en calma y hermosa. Ella me miró a los ojos. Yo pude verle el corazón como a un boceto en acuarelas.

-ya esperé lo suficiente. 

Me dijo y cerró el estenopo de un golpe.