17.7.13


Son las cinco de la mañana. Te veo en sueños, colorada, en llamas. Estás en tu casa, o en la que creo que es tu casa. La luz entra por la ventana y es deliciosa. Tomamos alcohol y vemos una película, o tomamos café y nos recostamos sobre el piso, quizá las dos cosas, porqué no. Me despierto y bajo a la heladera. Tomo de una botella el agua del vino frio, me la tomo toda, con la puerta abierta y el piso sucio debajo de las medias pero con un calor ardiente que me recorre entera, hipoglucemiando entre los 45 mg/dL, transcribo el sueño en mi pequeña libreta encanta del terror que me produce que me gustes tanto, tan recurrentemente imposible, en mis últimos sueños.


14.7.13





cuando me miro al espejo estoy
casi siempre
mutando

y
vos sonreís conmigo