21.8.12


Viajábamos juntas y anochecidas, 
llovía,
la oscuridad entraba a escondidas por el vagón,
encendí mi linterna y miré a través del marco de la ventana:
un bosque frondoso se dibujaba solito afuera.
Cerré los ojos 
entre tanto ruido
buscando descansar,
ella se mantuvo despierta
guardiana de los tesoros
que las sierras olvidaron en nuestra mochila.