Viajábamos juntas y anochecidas,
llovía,
la oscuridad entraba a escondidas por el vagón,
encendí mi linterna y miré a través del marco de la ventana:
un bosque frondoso se dibujaba solito afuera.
Cerré los ojos
entre tanto ruido
buscando descansar,
ella se mantuvo despierta
guardiana de los tesoros
que las sierras olvidaron en nuestra mochila.
que las sierras olvidaron en nuestra mochila.
